Nos dijeron que con energía renovable la luz iba a bajar. ¿Por qué solo ha subido?

Chile tiene una de las energías solares más baratas del mundo y aun así la cuenta de la luz no para de subir. Te explicamos por qué, y qué puedes hacer tú.

Juan Carlos Valenzuela

10/27/20266 min read

Chile tiene una de las energías solares más baratas del mundo, y aun así la cuenta de la luz no para de subir. No es contradicción: entre el panel del desierto y tu boleta hay varias capas. Te las explicamos, y te contamos cuál es la única que puedes controlar tú.

Hace unos diez años nos dijeron que el sol y el viento iban a abaratar la luz en Chile. Y en parte se cumplió. El problema es que tu boleta no cobra lo que cuesta producir la energía hoy. Cobra otras cosas.

1. La energía solar sí se volvió baratísima

La energía para las casas se compra en una especie de concurso (una licitación): gana la empresa que ofrece el precio más bajo. Y ahí Chile batió récords mundiales:

  • En 2016, una planta solar ofreció un precio que pocos años antes era impensado.

  • En 2021, el precio promedio bajó todavía más, y toda la energía adjudicada era renovable.

Hasta ahí, la promesa era cierta.

2. Pero tu boleta todavía paga contratos antiguos

La luz de tu casa no se compra día a día al precio del momento. Se compra con contratos de 15 o 20 años. Los contratos baratos de 2021, por ejemplo, recién empiezan a usarse en 2026: cinco años después.

Y es la parte más grande de tu cuenta. Según Humberto Verdejo, académico de Ingeniería Eléctrica de la USACH, de cada $100 que pagas por la luz:

  • unos $70 son por producir la energía (y se fijan con esos contratos),

  • unos $20 por la distribución, es decir, los postes y cables de tu barrio,

  • unos $10 por la transmisión, las grandes líneas que traen la energía desde lejos.

El problema: siguen vigentes contratos firmados cuando la energía era mucho más cara, muchos de ellos ligados a centrales a carbón, gas o diésel. En la Cámara de Diputados se señaló que esos contratos antiguos son la principal causa de que las tarifas hayan subido 61% desde 2024. La propia ministra de Energía reconoció que hay contratos “bastante caros” y propuso revisarlos.

La energía barata llega, pero llega lento y mezclada con la cara.

3. La luz que no pagaste antes, la pagas ahora

Después del estallido social de 2019, las tarifas de la luz se congelaron hasta 2024. Sonó bien, pero la energía se siguió produciendo y alguien tenía que pagarla. La diferencia se acumuló como deuda con las generadoras, con intereses, como una tarjeta de crédito.

Héctor Chávez, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la USACH, lo explicó así: las alzas existen, entre otras cosas, para “saldar la deuda que se ha adquirido con la empresa de generación”.

Según CIPER, esa deuda llegó a US$6.478 millones, de los cuales US$1.860 millones son solo intereses. Al descongelar en 2024, las cuentas subieron de golpe para ir pagándola. Y hay otra deuda, con las distribuidoras, que aún se discute cómo cobrar.

En simple: parte de lo que pagas hoy es la luz de hace años.

4. La energía barata se pierde en el norte

Al mediodía, el norte produce tanta energía solar que no hay cómo traerla: las grandes líneas eléctricas van llenas, como una carretera en hora punta. Esa energía, ya producida, se pierde: en 2025 fue una cantidad enorme que no llegó a nadie.

Mientras tanto, el sur sigue dependiendo de centrales caras. Un ejemplo de este mismo mes: en la semana del 12 al 18 de octubre de 2026, la energía en la zona central costó casi nada, lo más barato desde 2002. Esa misma semana, en Puerto Montt costó unas 24 veces más, porque la línea que lleva la energía hacia el sur estaba atochada y el precio lo marcaban por momentos centrales a diésel.

La solución existe en el papel: Kimal–Lo Aguirre, una línea nueva de 1.346 km para traer energía desde Antofagasta hasta la zona central. Se licitó en 2020 y debía empezar a construirse en 2022. A agosto de 2026 llevaba menos de 20% de avance, y se espera que funcione recién a fines de 2029, si los permisos no la vuelven a atrasar.

Hasta entonces: energía barata perdida en el norte y energía cara quemada en el sur. Y ese transporte lo pagas tú: en tu boleta aparece como “Transporte de electricidad”, y se cobra por cada kWh que consumes (el kWh, o kilowatt-hora, es la unidad con que se mide la luz que gastas en tu casa).

5. El dólar… y hasta errores de cálculo

Los contratos están en dólares. Si el dólar sube, tu cuenta sube, aunque el sol sea el mismo.

Y no es solo la luz: en marzo de 2026 la bencina subió $370 y el diésel $580 por litro de un día para otro. Todo lo que depende de combustibles importados queda expuesto a esos saltos.

Y en 2025 se supo que la Comisión Nacional de Energía, el organismo que calcula las tarifas, había sumado la inflación dos veces en una parte del cálculo. Hubo que acordar devoluciones a los clientes. Tu tarifa la deciden fórmulas, decretos y contratos, no lo que hoy cuesta producir la energía.

Resultado: la luz más cara que nunca

Revisamos boletas reales de casas en 2026, con transporte e IVA incluidos:

  • En Santiago (Enel), cada kWh cuesta alrededor de $240.

  • En Valdivia (SAESA), $290. La misma casa pagaba $245 en junio: 18% más en solo tres meses, y el cobro por transporte se duplicó.

De cada $100 de la boleta, unos $98 dependen de cuánto consumes. El cargo fijo es casi nada.

No es casualidad que el golpe sea más fuerte en el sur. Para el ajuste de julio de 2026, las proyecciones del profesor Verdejo ya anticipaban que las mayores alzas serían en la zona sur, de hasta 16%, mientras algunas ciudades del norte, más cerca de las plantas solares, incluso bajaban. La boleta real de Valdivia lo confirma, y lo supera.

Entonces, ¿qué puedes hacer tú?

No puedes elegir los contratos, ni construir líneas eléctricas, ni evitar la deuda del congelamiento. Pero sí puedes decidir cuánta de tu luz depende de todo eso.

Cuando el panel está en tu techo, la energía solar barata te llega directo: sin contratos de 20 años, sin líneas atochadas, sin deudas ni decretos de por medio. Cada kWh que produces y usas en tu casa es un kWh que no le compras a la distribuidora a $290.

Lo que te sobra a mediodía no se pierde: con el net billing, sale a la red y se descuenta de tu boleta. Con una batería, además, la guardas para la noche o para cuando se corta la luz.

Eso es lo que nosotros llamamos independencia energética: no depender de las capas que encarecen la luz, sino producir la tuya.

¿Le conviene a todas las casas? No. Depende de tu consumo, de tu techo y de tu zona, y si no te conviene te lo vamos a decir. Para saberlo basta con un primer paso.

Mándanos tu boleta y la dirección: te damos el orden de magnitud de lo que podrías ahorrar, sin compromiso. 👉 WhatsApp +56 9 7459 4409 · Formulario de contacto

¿Te interesa el detalle técnico, con los precios de las licitaciones, los porcentajes de la tarifa y la línea Kimal–Lo Aguirre? Lee la versión extendida de este artículo.

Fuentes
VHITRAL Energía Inteligente

Soluciones para un futuro sostenible.

📍 VALDIVIA - Santiago - CHILE

🌐 www.vhitral.com

📧 contacto@vhitral.com

📱 +56 9 7459 4409

© 2026 Vhitral SpA

Consulta